EL PAÍS. 27 de maig 2004
Imma Mayol
BARCELONA
MÁS ALLÁ DEL FÒRUM
Nadie se sorprenderá que
empiece el artículo diciendo que no soy partidaria
de que Barcelona se continúe transformando
a golpe de grandes acontecimientos. Sé que
múltiples sectores sociales y políticos
defienden la fórmula del gran acontecimiento,
como motor de generación de inversión
transformadora, frente a la realidad de una ciudad
que no dispone de los resortes de una capital de
estado. En el pasado, esta apuesta ha tenido remarcables
aciertos para Barcelona. Sin ir más lejos,
los Juegos Olímpicos y su buena gestión
pública dejaron un importante poso de mejoras
urbanas en nuestra ciudad. Sin embargo, el empeño
en continuar por este camino presenta enormes riesgos
y es, a nuestro parecer, un error. Por este motivo,
nuestro grupo municipal no apoyará cualquier
reedición del modelo Fòrum.
Existe una
dinámica, hoy por hoy predominante
en el mundo occidental, que mide la valoración
de una ciudad en función de una especie de
carrera a la conquista del ranquing: la que más
crece, la que atrae más negocios, la más
visitada, la que está más de moda...
Me temo que la organización del Fòrum
se encuentra también de alguna manera inscrita
en esa filosofía: Barcelona habrá sido
capaz de ser la primera en organizar un acontecimiento
de nuevo tipo. Un Fòrum que habrá sido,
además, motor de regeneración urbana
y que, para ello, habrá desarrollado todo
un conjunto de diálogos, exposiciones y espectáculos
en torno a los grandes retos del siglo XXI: la paz,
la sostenibilidad y el diálogo intercultural. ¿Es
la fórmula acertada? Nos parece que no. Ni
nos gusta la lógica competitiva de haber sido
otra vez los primeros, ni creemos en el modelo que
sitúa los valores –sin duda acertados
y oportunos- como pretexto y cobertura de otros objetivos
de ciudad.
Era necesario regenerar los barrios del Besòs,
la zona popularmente llamada Chernobil por su alto
grado de degradación ecológica. En
efecto, se está haciendo, y a nuestro parecer
con remarcables aciertos. Convertir infraestructuras
como la depuradora, la incineradora o las centrales
de generación energética en trama urbana
de calidad es una apuesta sostenibilista de primer
orden. Frente a las soluciones típicamente
desarrollistas, consistentes en expulsarlas hacia
la periferia, se ha optado por interiorizar las infraestructuras,
dotarlas de gran calidad ambiental e innovar hacia
un modelo energético más sostenible.
De la misma forma, tenemos que destacar el proceso
de dignificación de los barrios olvidados
de La Mina y La Catalana, que tienen el compromiso
de nuestro grupo en la lucha para conseguir su definitiva
integración urbana. Y en ningún caso
el resultado puede considerarse ejemplo de especulación.
Baste recordar que el 83% del espacio del Fòrum
es espacio público. Pero volvamos a la cuestión
central: ¿hacía falta entonces inventarse
un nuevo gran acontecimiento para acometer esta transformación?
A nuestro entender, no. Algunos de los riesgos que
esta fórmula comporta, y que reiteradamente
hemos señalado en los órganos de gobierno
del Fòrum, parecen confirmarse al poco tiempo
de su inicio.
El riesgo de un recinto cerrado que dificulta
la apropiación del espacio público por
la ciudadanía, algo que tanto nos gusta a
la gente de Barcelona. El riesgo por tanto que el
espacio se perciba como un parque temático
de las buenas intenciones, y que el valor intrínseco
de las temáticas abordadas no dejen el poso
deseable en la ciudad. El riesgo de que una gestación
insuficientemente participativa y con un discurso
débil haya producido en sectores sociales
reflexivos y dinámicos un alejamiento emocional
del Fòrum. El riesgo de que el espectáculo –interesante
y necesario- tape el objetivo primigenio del debate
de las ideas. El riesgo de que la ausencia de debates
centrados en conflictos concretos realmente existentes –Euskadi,
Sahara, Palestina, Irak...- pueda hacer aparecer
los diálogos como extemporáneos. El
riesgo en fin de que el precio y el formato de estos
diálogos dificulte el acceso de muchas personas
posiblemente interesadas e interesantes.
La buena predisposición de los organizadores
a introducir cambios debería orientarse a
abordar estos riesgos. Algunos son de difícil
solución, como la concepción cerrada
del recinto. Aunque podría paliarse con la
realización de jornadas de puertas abiertas
coincidiendo con la Diada Nacional o las fiestas
de la Mercè. Otros pueden tener más
fácil solución. Permitir por ejemplo
la entrada libre a los diálogos, como oyentes,
a todas las personas interesadas que topan con la
barrera de los precios de inscripción. O conseguir
que las exposiciones conectadas a los valores del
Fòrum, exitosas en su mayoría, permanezcan
por lo menos un año en Barcelona. En definitiva,
podrían hallarse fórmulas imaginativas
para conectar mejor el recinto, el debate de las
ideas y la ciudadanía.
Todas estas cuestiones
son cualitativamente importantes, más allá del número final de
visitantes del Fòrum. La valoración
del acontecimiento, a nuestro parecer, pasará por
la capacidad de proyectar sus ejes temáticos
sobre las políticas municipales de futuro
y de generar determinados procesos de cambio ciudadano.
Los logros del Fòrum en sostenibilidad, accesibilidad
de personas con discapacidad, o convivencia multicultural
deben incorporarse sin rebajas y de forma irreversible
sobre las políticas de ciudad. Y aún
más importante será por ejemplo que
muchas más personas compren productos de comercio
justo, vivan la diferencia cultural como una riqueza,
o sean críticos ante cualquier conflicto local
cuya solución no pase por el diálogo...
Y
cuando acabe el Fòrum, decidamos que el
nuevo gran acontecimiento de Barcelona sea nada menos
que la vida cotidiana. La cotidianidad como eje de
la transformación y la emancipación.
Una ciudad donde todas las personas podamos diseñar
libremente nuestros proyectos vitales, sobre bases
de igualdad, autonomía personal y valoración
de las diferencias. Y que podamos vivir colectivamente
sin hipotecar el futuro de las nuevas generaciones. ¡Este
sí es nuestro proyecto!
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Imma Mayol
Tercera teniente de alcalde
y presidenta del grupo municipal ICV-EUiA en el Ayuntamiento
de Barcelona
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