EL PERIÓDICO - 17 de desembre de 2004

Imma Mayol
Las ciudades y el cambio climático

Diez años desde la aprobación de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto han servido para que la inicial preocupación científica y ecologista sea hoy una preocupación política. Las ciudades, conscientes de que somos parte del problema y también parte importante de la solución, hemos asumido el reto de modificar nuestras políticas energéticas apostando por el transporte público y limpio, por la gestión ecológica de los residuos, por la modificación de los sistemas de edificación para consumir menos energía y de manera más eficiente, por la inclusión en los contratos públicos de requisitos de ahorro y eficiencia energética, por el fomento de energías renovables, ...

Barcelona fue la primera ciudad del mundo en aprobar una ley que obliga a utilizar la energía solar en los nuevos edificios y desde el año 2000 la superficie solar se ha multiplicado por 10 ( del 1.600 m2 a 22.000 m2), evitando la emisión de más de 3.000 toneladas anuales de gases de efecto invernadero. Esta acción forma parte del Plan Energético de la ciudad, que con 55 programas y un presupuesto de 667 millones de euros, prevé para el año 2010 una reducción tendencial de las emisiones en un 21%.

Como denunciaré hoy, al intervenir en el plenario de la Cumbre del Clima de Buenos Aires en nombre de las ciudades del mundo, este esfuerzo llevado a cabo a menudo en contextos estatales desfavorables, debería merecer el reconocimiento por parte de Naciones Unidas de los gobiernos locales como gobiernos que son, y no como meros observadores o como entidades no gubernamentales.