EL PAIS - 14 de desembre de
2007
Imma
Mayol
Las
ciudades en el pos-Kioto
Aunque hoy todos en Bali están
convencidos de la existencia del cambio climático
y de la necesidad de afrontarlo, los acuerdos que
se deben tomar estos días son mucho más
complejos que los que se planteaban hace 10 años,
cuando los países más contaminantes
eran sólo una minoría. Ahora no tiene
ningún sentido un acuerdo que no obligue a
las economías emergentes como China, que este
año superará las emisiones de CO2 de
Estados Unidos.
Los gobiernos locales y sus propuestas tienen que
integrarse en el nuevo acuerdo pos-Kioto de la ONU.
La mayoría acude a Bali para aportar soluciones,
aunque diferentes y no todas fáciles de aplicar.
Por ejemplo, los países con grandes bosques
tropicales como Indonesia o Brasil piden compensaciones
para evitar la deforestación, de manera que
se ahorrarían emisiones de CO2 al evitar quemar
los bosques y se preservarían para que actuasen
como sumideros naturales de estos gases.
Las regiones productoras de hidrocarburos apuestan
por invertir en tecnologías capturadoras de
CO2 para evitar reducciones drásticas del
consumo de petróleo y, por su parte, China
e India piden una menor exigencia en la reducción
de emisiones a cambio de disminuir su intensidad
energética.
Estados Unidos, el principal contaminante, se mantiene
ausente en estos debates con la excepción
de algunas voces discordantes dentro del propio país.
Primero fueron cientos de ciudades y ahora se ha
añadido un sector importante de los sindicatos,
que en la reunión del Panel Intergubernamental
de Científicos sobre el Cambio Climático
(IPCC) celebrada en Valencia el pasado mes de noviembre,
apoyó el Protocolo de Kioto por primera vez
porque ya no lo ven como un riesgo para su economía
(como lo ve Bush), sino como una oportunidad para
crear nuevos sectores de actividad y de trabajo.
Afortunadamente, esta es la última cumbre
de Bush, y ya todo el mundo espera saber cuál
será la postura del próximo inquilino
de la Casa Blanca.
Mientras, España es el país industrializado
más alejado de los objetivos del Protocolo
de Kioto. Ratificado por el Gobierno de Aznar, ha
sido el Ejecutivo actual el que lo ha tomado en consideración,
pero no como se merece, sino con medidas muy recientes
e insuficientes asumidas prácticamente en
solitario por el Ministerio de Medio Ambiente y no
como prioridad de todo el Gobierno.
Finalmente, los que apostamos por un pos-Kioto fuerte
consideramos que la 13ª Conferencia de las Partes
sobre el Cambio Climático será un fracaso
si las naciones desarrolladas no acuerdan como mínimo
que para 2020 se reduzcan las emisiones el 20% respecto
a 1990. En este sentido, la Unión Europea
está dispuesta a asumir incluso recortes de
hasta el 30% si el resto de las naciones industrializadas
lo acuerda.
En este contexto, y cuando por primera vez en la
historia más del 50% de la población
mundial vive en ciudades, los gobiernos locales tenemos
que aceptar la responsabilidad de actuar: es en el ámbito
urbano donde se consume más del 70% de la
energía mundial y donde se emite el 80% de
las emisiones de gases de efecto invernadero. El
mundo local no sólo es una parte del problema,
sino sobre todo una parte muy esencial de la solución.
Tenemos un camino recorrido: en 1992, en Río
de Janeiro, los diferentes niveles de la Administración
recibimos el encargo de un futuro más sostenible,
y el balance en Johannesburgo, en 2002, evidenció que
las ciudades habían hecho más los deberes
que las regiones y los Estados.
Sabemos que debemos centrar los esfuerzos en promover
una urbanización más densa y mixta;
utilizar energías limpias y renovables; potenciar
una movilidad y una edificación sostenibles;
y concienciar a la ciudadanía para hacer frente
a estos retos. El Ayuntamiento de Barcelona lo está haciendo,
con medidas como el Bicing, más reciente,
o la ordenanza solar, que ha supuesto que la superficie
de placas solares térmicas haya aumentado
en más de 24 veces desde el año 2000.
Pero para hacer estos esfuerzos en mejores condiciones,
las ciudades reivindicamos que en Bali los gobiernos
locales y sus propuestas se integren plenamente en
el nuevo acuerdo posKioto de las Naciones Unidas,
ya que la mayoría de las acciones se tienen
que desarrollar en las ciudades.
Reclamamos que en Bali se evidencie, además
de liderazgos estatales comprometidos, el compromiso
de las ciudades.
Imma Mayol es segunda teniente de alcalde de Medio Ambiente
del Ayuntamiento de
Barcelona
y representante
de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos en la Reunión
Cumbre de Bali.
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